El mundo y sus protagonistas


Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de febrero de 2013

España: el enojo ciudadano contra los ajustes y la corrupción gana las calles de Madrid

Por Walter Calabrese


La crispación del pueblo español ya no puede contenerse, las calles de Madrid fueron el escenario para que miles de ciudadanos descargaran toda su bronca contra el gobierno. El principal grito desesperado que se escuchaba era el de “Dimisión” y “Rajoy vete”, con redoble de tambores y silbatos se acercaron médicos y enfermeras de blanco, profesores vestidos de verde, asociaciones ecologistas, el movimiento de los indignados, el personal de Iberia y los mineros del norte del país, todos se unieron para llegar a la plaza Neptuno, cerca del Congreso de los Diputados.

Las pancartas mostraban en todo su esplendor el fastidio de los españoles. Uno decía “No” junto a unas tijeras, que simbolizan los recortes presupuestarios, “Rajoy vete”, “Austeridad basta ya” y “Dictadura delos bancos No” fueron repitiéndose entre la multitud que se agolpaba frente al dispositivo policial desplegado para proteger el Congreso.

                                 La gente dijo basta de austeridad  Foto: EFE



Del mismo modo que en Madrid, las protestas se repitieron en varias localidades españolas, en Barcelona, Valencia, La Coruña y Sevilla, miles de pobladores salieron a las calles a manifestar su decepción con el gobierno.

La gente denunció la política de recortes, la baja calidad de sistema de salud y la corrupción política. El comentario de un ingeniero de 35 años refleja el humor social: "El Gobierno no tiene capacidad de gestión, ni liderazgo, ni siquiera credibilidad ni autoridad moral dentro del país".

Por ello, las consignas apuntaban a reclamar una mejor calidad de la democracia, y no es una casualidad que hayan elegido el 23 de febrero para hacerlo, tiene relación con el 32° aniversario del intento de golpe de Estado por parte de los militares que hizo temblar a España en 1981.

La cólera que existe con Rajoy crece día a día por los fallidos intentos de controlar la economía mediante una política de austeridad destinada a ahorrar 150.000 millones de euros en tres años, finalizando en 2014. Pero en ese plan el gobierno español no ha contemplado la situación social límite que vive su pueblo, que padece un índice de desempleo del 26%. Peor aún resultó la ayuda de parte de la UE por 41.000 millones de euros para salvar a los bancos, puesto que la ciudadanía los considera uno de los actores principales de la actual crisis.


 Los españoles salieron a las calles de Madrid a protestar contra la corrupción y el desempleo  Foto: AFP


A ello se suman las sospechas de corrupción en las instituciones del Estado y el Partido Popular, que salpican directamente a Rajoy. La monarquía, que permanecía en apariencia alejada de todo escándalo, ha quedado envuelta en una tormenta por el yerno del rey Juan Carlos, Iñaki Urdangarin, quien fue indagado por un juez de instrucción en una causa que lo involucraría en la malversación de fondos públicos.
España cruje, las instituciones caen en un abismo de sospechas y descrédito como en una espiral sin fin. El desempleo aprieta contra las cuerdas a los hogares españoles, los números no cierran y las ideas no aparecen. Rajoy titubea, se defiende como puede y pocos le creen, sólo aparece en escena como un manipulable títere de Ángela Merkel y la UE. 

La crisis de la Unión Europea ha intoxicado la política con medidas puramente economicistas, muy lejanas de las necesidades reales de la población y de un mercado que necesita reactivarse inmediatamente generando nuevos empleos. Más ajustes solo traerán más crisis. Si Rajoy no reacciona a tiempo terminará por el mismo camino que Túnez: dimitir y llamar a elecciones.



Informe Agencia EFE

miércoles, 4 de enero de 2012

España el desempleo en 2011 creció el 7,86%, un nuevo récord



Las cifras confirman la gravedad de la débil economía española en la segunda mitad del año pasado: 4.422.359 personas están desocupadas, datos que fueron proporcionados por la secretaria de Empleo, Engracia Hidalgo.

Los datos oficiales indican que el paro se incrementó en España en un 7,86% en relación al año 2010, serían 322.286 desempleados más, según un informe del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Además, las cifras reflejan que la falta de empleo fue superior a la alcanzada en 2010, cuando había subido en 176.470 ciudadanos.


En el desglose por sectores, la construcción fue la que más se vio afectada en diciembre, con 23.778 personas desocupadas. Otras áreas como servicios y agricultura tuvieron una baja en el paro.
Hidalgo enfatizó que las reiteradas “reformas incompletas” laborales “no terminaron de dinamizar y flexibilizar” la estructura del mercado de trabajo.



Cuando Rajoy asumió el gobierno se propuso como prioridad la lucha contra el desempleo en sus cuatro años de mandato. Una tarea que no será sencilla si no logra equilibrar la frágil economía española, que ya no cuenta con el impulso multiplicador de la construcción ni con la fuerza de su juventud que migra a otros países o se levanta indignada para elevar su voz y decirles a los políticos que no los representan.


Los ajustes propuestos por el gobierno han traído más incertidumbre que certezas para el mundo del trabajo. Sindicatos e industriales manifestaron su disconformidad con las medidas adoptadas para restringir la deuda pública, puesto que no aparecen medidas para impulsar la producción.



La crisis expulsa a los españoles de su tierra


El 2011 es el año de los récords negativos para España, más de 50.000 personas emigraron como consecuencia de la crisis económica. Las cifras fueron estimadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que remarca un hecho nuevo: los emigrantes superaron a los inmigrantes.


Entre los destinos más buscados figuran Alemania, en primer lugar, Francia, Reino Unido y Estados Unidos.
En el perfil de los que dejan España se destacan los jóvenes, más hombres (52%) que mujeres (48%). “La diferencia se debe a que entre los extranjeros los hombres sufren un paro mayor que las mujeres. Las familias se fragmentan. Ellas se quedan porque conservan el empleo y ellos se van con algún hijo”, concluye el Sociólogo Antonio Izquierdo, de la Universidad de La Coruña. En el caso de los españoles, la proporción es similar, ya que los empuja la falta de oportunidades.

Cuando a cierta edad no se pudieron concretar algunos sueños se empieza a mirar para afuera. Por ello, entre los 32 y 36 años se encuentra el mayor número de emigrantes.

 

                                                Más de 4 millones de parados en España


“Emigran los más jóvenes porque tienen mayor potencial. Es muy inquietante haber formado magníficamente a una población y que ahora se la mandemos a los países desarrollados”, anuncia con pesar el demógrafo Juan Antonio Fernández Cordón.

“Los que se van son jóvenes muy cualificados, con idiomas. Saben que lo que no hagan a los 35 años ya no lo harán”, agrega el catedrático Izquierdo.


Todo cambia

En el año 2001, una Argentina sacudida por una feroz crisis económica enviaba a miles de ciudadanos hacia la madre patria. Hoy, el aeropuerto de Barajas, en Madrid, cambia el sentido del viaje y muchos españoles vienen a nuestra tierra. En 2011, ascendió un 36,6% la cifra de emigrantes que dejan España.

En el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de Barcelona afirman: “En 2008, cuando empezó la crisis, afectó a los extranjeros. A partir de mayo de 2010, se tomó conciencia de que afecta a los españoles y el sentimiento de estar al borde del abismo no ha hecho más que crecer”.
El demógrafo y economista Juan Antonio Fernández Cordón analiza el desplome de la economía y lo relaciona con el saldo migratorio negativo que se conjuga por la disminución de las entradas de nuevos inmigrantes con el incremento de los que emigran.





“Los inmigrantes cumplen dos funciones: ocupar puestos de trabajo y contribuir a la dinámica demográfica. Al contrario de lo que opinan algunos políticos ladradores, se observa que la mayoría son personas que no se quedan si no tienen empleo o buena expectativa de tenerlo, algo que España ya no ofrece”, sostiene Fernández Cordón. “No solo nos quedaremos sin nuestros mejores jóvenes, también sin nuestros mejores inmigrantes”, concluye.

Las estadísticas anuncian que los índices de natalidad seguirán bajando. Las proyecciones hablan de 4,4 millones de nacimientos hasta 2020, lo que significa un 4,7% menor que en la anterior década, especialmente por la disminución de la cantidad de mujeres en edad fértil. Se estima también que la edad media para la maternidad superará los 31 años.

Para el 2019 el panorama es todavía más complicado, se cree que las defunciones y la vejez aumentarán superando a los nacimientos. Estos datos se relacionan con el aumento de la esperanza de vida en dos años para los hombres (80,9) y en 1,5 en las mujeres (86,3).
El Sociólogo Antonio Izquierdo vaticina que “La crisis económica está produciendo una involución demográfica. Aumentan las personas mayores, pero no los jóvenes”.

El envejecimiento de la población en Europa puede convertirse en un factor desestabilizador para las arcas de los Estados, puesto que la población económicamente activa sería mucho menor a la pasiva que percibe sus pensiones.


La falta de oportunidades que conduce al desempleo puede convertirse en un camino que termina en un callejón sin salida. Si los jóvenes emigran, España sufrirá su peor sangría y no habrá forma de tapar las heridas, pues no habrá gente calificada para hacerlo.